De la teoría a la práctica

El huerto, un aula viviente

Decía uno de los mayores divulgadores científicos de todos los tiempos, S. J. Gould, que, en palabras nuestras, 'la Ciencia no es un arcano sacerdocio relegado al conocimiento de unos pocos, sino una de las mayores glorias de nuestra especie'. Es evidente que nuestra forma de entender la ciencia pasa por divulgarla con estos patrones básicos, permitiendo en lo posible que fluya de manera casi autodidacta en la/el inquieta/o. Pero para hacer esta ardua tarea de una manera correcta primero se debe comprender en profundidad. De lo contrario, las técnicas para enseñar este complejo conocimiento y herencia de la cultura humana quedarían vacías y, por blandas de sostenimiento, terminarían además cayendo en el caos de la inseguridad y la confusión.


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En La Huerta ConCiencia hemos querido coger el testigo de otras personas que han dedicado gran parte de su vida a divulgar y enseñar de forma significativa los conocimientos básicos de la agroecología. Nosotros/as no podemos más que sentirnos afortunados/as por contar en nuestros días con el saber transmitido de todas estas auténticas “enciclopedias humanas” de la agricultura ecológica, bastiones muchos de ellos de una actividad pionera que era defendida y mimada incluso en tiempos en los que era desconocida aún para muchos.

Si dijéramos, tal vez, que una hortelana que quiere cultivar un huerto viene a aprender química, biología, física, matemáticas o fisiología, probablemente produjéramos alguna que otra “espantada” al evocar en la mente de muchos/as los años de obligado cumplimiento académico en materias científicas tales, gustaran o no. La ciencia, no obstante, puede ser sencilla o difícil en función de cómo se comprenda y practique. Pongamos, por ejemplo, que nuestra amiga la hortelana, que jamás había desarrollado una especial predilección por la química, aprende a medir la concentración de protones del suelo de su huerto simplemente como una manera práctica de trabajo en su actividad diaria de hortelana, esto es por ejemplo, qué verduras crecen mejor en un suelo alcalino. La Huerta ConCiencia pone a disposición de todos/as instrumentos y técnicas agrocientíficas y biológicas básicas que son más que otra cosa herramientas elementales para asegurar un correcto manejo del huerto. Finalmente nuestra amiga podría redescubrir el concepto de pH, posiblemente de sobra olvidado pero rememorado en su nueva actividad de ocio. Ocurre entonces que ciencia y huerto se unen de la mano aunque sólo sea como una muestra pequeña de lo que es la Agroecología y como una enorme de nuestra tarea divulgativa.



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Esta es nuestra forma de trabajar, dejando que los conceptos ecológicos que pretendemos desarrollar formen parte del contacto diario y casi inconsciente de la hortelana y hortelano, mientras disfrutan de la recolecta de sus propias verduras. Casi como un juego, bajo la atmósfera de las mañanas del estío o de la magia del otoño, el cultivo del huerto se va convirtiendo además en el cultivo de muchas cosas más que de seguro quedarán siempre en el interior de aquél o aquélla que quiera dejarse atrapar por el conocimiento de la agricultura ecológica y sus ventajas.

Camino Cantaelgallo, 41702. Dos Hermanas (Sevilla)