Resuelve tus dudas con… EL PREGUNTÓDROMO

¿Cuántas de las siguientes cuestiones se ha hecho alguna vez? ¿Sabría contestarlas?

Bienvenid@s a El Preguntódromo, un juego de preguntas clave para comprender la importancia del trabajo de un huerto ecológico en nosotr@s mismos y nuestro alrededor.


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A continuación, puede leer nuestras opiniones y conocimientos al respecto para que los pueda contrastar con los suyos:

1. ¿Qué importancia tiene el conocimiento de la Agroecología?
Muchas personas son cada vez más conscientes del impacto ambiental y sobre la diversidad de las técnicas usadas para gestionar los sistemas agrícolas, de modo que una producción agraria basada en los principios de la ecología es cada vez más demandada. En este sentido, han surgido en las últimas décadas modelos de agricultura que llevan a cabo criterios ecológicos en el manejo de los cultivos (agricultura ecológica, permacultura, agricultura biodinámica, etc.), usando de base, al menos en parte, la denominada Agroecología. La Agroecología es aquella parte de la ciencia que tiene como objetivo el conocimiento de los elementos y procesos fundamentales que intervienen en el funcionamiento de los sistemas agrícolas, con el fin último de establecer las bases científicas para una gestión de la agricultura en equilibrio con la naturaleza (Bello et al. 2010). Su importancia, por tanto, radica en su aplicación para la mejora de la salud ambiental y humana, así como del bienestar social y económico de agricultores y ganaderos, en pro de un comercio justo y solidario.

2. ¿Se verá mi salud favorecida?
Camarero Bullón, en 1985, afirmaba que existía una intención de “huir de la gran ciudad para refugiarse en el campo, lo que equivale a aire libre y puro frente a contaminación, ejercicio físico frente a sedentarismo, ocio activo frente a ocio pasivo, apertura al encuentro humano frente al aislamiento de la gran ciudad, horizontes abiertos frente a espacios cerrados”. En este sentido, el cultivo en huertos urbanos y suburbanos se está convirtiendo en una especie de refugio para el/la ciudadano/a, capaz de proporcionarle una mejora en su calidad de vida ya que...
... se realizan en él continuas actividades como caminar, agacharse, inclinarse, cavar, etc., ninguna muy intensa pero sí constante, ayudando a un buen estado físico,
... se respira mejor al estar rodeados de plantas de cultivo, así como árboles y arbustos, disminuyendo los niveles de gases contaminantes procedentes principalmente del tráfico,
... el periodo de estancia en el huerto es positivo psicológicamente disminuyendo los niveles de estrés,
... suponen un espacio donde mejoran las relaciones personales, compartiendo tanto experiencias agrícolas como de todo tipo,
... la/el hortelana/o suele aumentar el consumo de productos vegetales, porque ella/él misma/o los produce de forma directa y local, sin procesos de congelación ni manufacturación y siempre frescos. Además, la práctica de la agricultura ecológica, en la que no se usan fertilizantes ni pesticidas químicos, garantizan el acceso a productos sanos y de buena calidad, que actualmente en el mercado podrían considerarse “de lujo” para muchos bolsillos.

3. ¿Lujo innecesario?
El cultivo de tus propios alimentos no es para nada un lujo innecesario, sino más bien uno muy necesario, ya que, desgraciadamente hoy en día a muy pocas personas a nivel mundial se les dá el derecho a decidir sobre la procedencia y tratamiento de sus propios alimentos, y lo que es peor, se les niega algo más drástico, el derecho a una alimentación diaria. El uso de la tierra donde cultivar nuestras propias verduras, frutas y hortalizas, o simplemente poder decidir cúales, de dónde o de qué manera son cultivadas es un derecho de todo ser humano, que ha sido negado al pueblo durante siglos. De hecho, son otros los que controlan todo lo que nos llevamos a la boca diaramente. Las grandes multinacionales agrarias se están encargando cada vez más de tener el control absoluto sobre la alimentación y los campesinos, privatizando hasta uno de los recursos más comunitarios que han existido siempre, las semillas, y contaminando genética y ambientalmente la Tierra sin ningún escrúpulo. Las diversidad de variedades locales cultivadas durante miles de años se están perdiendo de manera acelerada en pro de aquéllas decididas por la industria o creadas transgénicamente para su uso en miles de hectáreas de monocultivo claramente insostenibles. Por ello, el simple hecho de cultivar nuestros propios alimentos, de aprender a hacerlo correctamente, de ser críticos con los "consejos y advertencias" procedentes de una agricultura industrializada, de ayudar a la conservación de la diversidad de variedades locales, etc. no son para nada innecesarios, sino imprescindibles en un cambio hacia un mundo más justo.

4. ¿Necesidades básicas cubiertas?
Producir nuestros propios alimentos es menos dificultoso de lo que pueda pasar por la mente de un/una hortelano/a inexperto/a. No es necesario haber nacido en el campo, ni usar herramientas o máquinas muy sofisticadas, ni tampoco disponer de una gran superficie de terreno. Lo único que hace falta son muchas ganas de aprender, experimentar y pasarlo bien al aire libre. Tal y como nos afirma Mariano Bueno, uno de los mejores divulgadores de esta materia en nuestro estado, el espacio que dispongamos para cultivar no es problemático, siempre y cuando nuestro objetivo sea mantener a la familia y regalar a amigos y parientes. Para el principiante, es recomendable incluso comenzar por pequeñas parcelas, fáciles de gestionar y que puedan servirnos de experimentación antes de ir aumentando la superficie a cultivar. Así, una familia de 2 miembros podría tener suficientes verduras para todo el año con una superficie cultivada de 50 m2, e incluso con 25 m2 podría sacar una elevada producción de hortalizas básicas. La producción final va en cuestión de una buena administración del espacio desde un inicio, para sacarle el mejor rendimiento.



Bibliografía:
Bello, A., Jordá, C. & César Tello, J. (2010). Agroecología y producción ecológica. CSIC, Madrid.
Camarero Bullón, C. (1985) Los huertos familiares, una nueva forma de uso y aprovechamiento del suelo en el área periurbana de Madrid, IV Congreso de Geografía. Murcia.
Puente Asuero, R. (2012). Los huertos urbanos de Sevilla: De la tradición a la novedad. Diputación de Sevilla.

Camino Cantaelgallo, 41702. Dos Hermanas (Sevilla)